SERIF

MI URSTOFF

JUAN SEBASTIÁN BOTERO QUINTERO

Letras, Poesía, Música e Historias de Amor
"Un homme est ce qu'il a fait avec ce qu'ils lui ont fait"


Mi historia comienza, como muchas otras, el tres de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, a las once y media de la noche, en un hospital del centro de la ciudad de Bogotá, para ser más precisos. Mi infancia transcurrió entre árboles, pájaros, peces, perros y mariposas. Crecí en el seno de una familia prematuramente disfuncional y con tendencias religiosas marcadas, lo cual definiría casi que con precisión el destino mi educación primaria y las reglas del hogar. Las risas, los tiernos silbidos infantiles y el sol me acompañaban en largas veladas en el patio de la casa de mis abuelos paternos en la época de mi temprana infancia. En el viejo radio de transistores del garaje siempre sonaba la noventa y seis punto nueve, que en esa época fuera Melodía Estéreo, y mi abuelo cerraba sus ojos y me mecía al compás de las piezas instrumentales melifluas que envolvían el espacio. Así la música llegó a mi vida y desde muy pequeño aprendí a escucharla, apreciarla y disfrutarla, la buena música.


Mi juventud es un destello compuesto de muchas historias inimaginables, como salidas de una novela, de esas que me gustan a mí. Tal vez la más bella de esas historias es, como la de algunos cuantos, la de mi primer amor. A diferencia de lo que mi familia había vaticinado, encontré el amor. Tal vez distinto a como todo el mundo lo imagina, pero fue una de las historias más bellas y significativas de mi vida. Conocí lo que realmente significa el amor, cómo se siente, a qué sabe y como luce. Aprendí que el amor es uno distinto cada vez y que nunca una persona que sea amada, por más lejos que se marche será olvidada. Comprobé en propia piel que el amor trasciende espacios y tiempos. Con ésta experiencia logré comprender que el amor es quizás la fuerza más grande que el ser humano pueda experimentar. Ésta fue tal vez mi época más prolífica como escritor, por abundancia de motivos e inspiración y hoy estoy convencido de que la inspiración que me dejó este episodio es infinita, imperecedera e inmutable; inmarcesible.


Y hoy estoy aquí, con otro proyecto, en compañía de este maravilloso equipo de SERIF, lleno de motivación y dispuesto a todo con los muchachos y el proyecto. Me siento orgulloso se ser parte del equipo de la revista SERIF y trabajar de la mano de estos tesos. Todos hemos luchado y trabajado sin parar para que hoy esto sea posible.