Jeison Malagón

¿Sabías que en Colombia existen normas para regir las palomas y las abejas?

¡Entra y entérate de jurisprudencia que rayan con lo absurdo en el país del sagrado Corazón!"> Leyes Locombianas | Revista SERIF Colombia

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LEYES LOCOMBIANAS

Leyes Locombianas

20 de Marzo del 2017

Por Nicolás Portilla.
Ilustración: Jeison Malagón

Colombia es un país rico en biodiversidad, recursos naturales y en sorprender al mundo con cosas que sólo pueden ser normales en un país como éste. No tomen a mal mis líneas introductorias. Colombia es maravillosa, pero “lo uno no quita lo otro”, dicen por ahí, y debemos aceptar que las “colombianadas” ya parecen un deporte nacional. Y es que le imprimimos nuestro sello de colombianos a todo. A cómo hablamos, a lo que producimos, a los nombres de “nuestras” marcas... Ni siquiera las leyes se pueden salvar de nuestra peculiar manera de pensar. Este país cuenta con miles de leyes y nos sorprende que haya más de una que aún siga vigente (es decir que se deba cumplir y acatar).


El código civil que nos rige, encargado de regular las relaciones entre particulares, es del año 1887. Así es, nuestro código civil tiene más de 100 años. Claramente tiene mandatos muy útiles. Nos permite conocer qué es la ley y su interpretación y nos da las pautas legales del matrimonio, entre otras muchísimas relaciones contractuales importantes. Pero, aunque no lo crean, también regula la propiedad sobre las abejas y las palomas, y mucho más:


Así es, las palomas en Colombia tienen legítimo dueño, como lo expresa el “ARTICULO 697. PROPIEDAD SOBRE LAS PALOMAS. Las palomas que abandonan un palomar y se fijan en otro, se entenderán ocupadas legítimamente por el dueño del segundo, siempre que éste no se haya valido de alguna industria para atraerlas y aquerenciarlas. En tal caso estará obligado a la indemnización de todo perjuicio, incluso la restitución de las especies, si el dueño la exigiere y si no la exigiere, a pagarle su precio. “




Otros ejemplos que nos sorprenden son:


“ARTICULO 696. PROPIEDAD SOBRE LAS ABEJAS. Las abejas que huyen de la colmena y posan en árbol que no sea del dueño de ésta, vuelven a su libertad natural, y cualquiera puede apoderarse de ellas y de los panales fabricados por ellas, con tal que no lo haga sin permiso del dueño en tierras ajenas, cercadas o cultivadas, o contra la prohibición del mismo en las otras; pero al dueño de la colmena no podrá prohibirse que persiga a las abejas fugitivas en tierras que no estén cercadas ni cultivadas.”


“ARTICULO 1180. COSAS INCLUIDAS EN EL LEGADO DE CARRUAJE. Si se lega un carruaje de cualquiera clase, se entenderán legados los arneses y las bestias de que el testador solía servirse para usarlo, y que al tiempo de su muerte existan con él.” Esta es ensencia dice que si usted hereda uncarruaje, lo hereda con todos los juguetes que tiene, incluidas las bestias.


Pero el código civil no es el único que trae mandatos de este tipo. Hay otras leyes que también rayan con lo absurdo


LEY 89 DE 1890. “Por la cual se determina la manera como deben ser gobernados los salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada”.


LEY 62 DE 1887. ARTÍCULO 4. “Prohíbese la importación de chinos para cualesquiera trabajos en el territorio colombiano, sin perjuicio de lo que se haya estipulado con determinadas compañías antes de la expedición de la presente ley”.


LEY 88 DE 1923. ARTÍCULO 16. “Prohíbese la venta de bebidas alcohólicas a los menores de edad, a los enajenados, a los ebrios, a las personas que habitualmente abusan del alcohol y a las personas que notoriamente se afecten del cerebro con su uso”.


Incluso el código de tránsito en el “ARTÍCULO 59. Limitaciones a peatones especiales” declara que “deberán ser acompañados, al cruzar las vías, por personas mayores de dieciséis años: Las personas que se encuentren bajo el influjo de alcohol, drogas alucinógenas y de medicamentos o sustancias que disminuyan sus reflejos” entre otras. Lo que llama la atención es que en ningún momento se especifica que el acompañante deba ir en completa sobriedad.


Así que ya saben. Les pueden dejar de herencia un carruaje con “todos los juguetes”; podrán saber cómo se gobierna a los salvajes de la política colombiana (eso sí, toca esperar que se vuelvan un poquito más civilizados); no podrán importar chinos para trabajar; no les pueden vender alcohol si el tendero tiene la capacidad de determinar que el alcohol los pone muy pendejos y sí, no pueden cruzar solos una calle si están ebrios. Pero frescos, desde que los acompañe un mayor de 16 años, no pasa nada.


¿Y qué si no tenemos leyes que garanticen nuestro bienestar? ¿Y qué si la reforma tributaria nos pondrá a sudar frío para llegar a fin de mes en este 2017? ¿Y qué si el congreso se vuelve a subir el sueldo? Al fin y al cabo así es mi Locombia. Un paraíso donde lo inimaginable es realidad, lo ilógico es cotidiano y donde legítimamente podrás ser dueño de abejas y palomas.


Por: Nicolás Portilla.

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