SERIF

BRONX, LA ELE, 3 AM, VIERNES SANTO - EDGAR HUMBERTO ÁLVAREZ

Bronx, La Ele, 3 Am, Viernes Santo - Edgar Humberto Álvarez

12 de Diciembre del 2016

Los campaneros avisan, - allá van, - aquí vienen.

Llegamos a un sitio oscuro, iluminado por fogatas, un bunker de carretillas de reciclaje a la entrada, basura, mucha basura, huele a caucho quemado, antes de ingresar a la "ELE" nos requisan minuciosamente para comprobar que no tenemos ni armas, ni cámaras. Nos dirigimos por una calle delgada y semipavimentada, del techo cuelgan tiras de triángulos de colores, gente caminando que nos mira, otros bajan la cabeza, nos sentimos vigilados.

Llegamos a un sitio llamado el VIP, allí con todo el grupo nos tomamos unas cervezas y nos ofrecen en un platón de plástico lo que queramos, bazuco, coca, mariguana, pepas, lo que quieran se les consigue.

Este espacio en madera tiene dos pisos, en el segundo hay una sala con muebles viejos y otro salón atrás que es el verdadero VIP, donde generalmente la gente llega a drogarse, en el primer piso venden chocorramos, gaseosas, papitas, papel higiénico y unas pipas a las que llaman carros, el que la atiende nunca sonríe, trato de buscarle la charla pero tiene cara de pocas palabras, a su lado un señor esta preparando su pipa de bazuco. Hay varias máquinas de monedas en el sitio, las clásicas de Black Jack, Juan uno de los muchachos que nos acompaña me cuenta que hay mucho adicto al juego y que a veces terminan vendiendo su vicio (el bazuco) por jugar, a él eso le parece muy extraño, ( Daniel es un hombre de unos 24 años al que le dicen el gringo, por sus ojos verdes y cabello rubio, me cuenta que de gringo no tiene nada, nació en el cartucho y toda su vida la ha pasado entre cartucho, Bronx y la cárcel, con él pasamos en nuestro recorrido por un teatro derruido, el San Jorge, recuerda que cuando tenía cinco años, junto con su hermano, vieron allí su primera película Rocketer, un tipo con un cohete en la espalda. Su papá era bazuquero desde que lo conoció y murió asesinado en una pelea, su mamá cuenta con un sitio de reciclaje y tiene una hermana que por suerte salió de la olla para no volver y vive felizmente casada en un barrio de Pereira. Juan vive con su hermano mayor en el Bronx se protegen mutuamente y están juntos pa' las que sea. Juan recuerda que pese a haber nacido entre drogadictos solo hasta sus 20 años empezó a consumir, que probó heroína alguna vez pero snifada, pues le tiene pánico a las jeringas y que esa joda es muy tenaz, que con el bazuco tiene).

Entra un hombre a la tienda , está vendiendo un par de zapatos por dos mil pesos, entra otro y le pide la liga a Juan y a mi, ¡un billetico para una bicha!, ¡un billetico para una bicha!, el tendero, le dice que se vaya, que deje de conciliar a la gente, CONCILIAR?, así se le llama a retacar repetidamente por dinero. Mientras sacan al conciliador, con el francés nos encargamos de poner música en una rockola de monedas de doscientos pesos que curiosamente tiene muchos de los clásicos del rock en español, cantamos a dúo Give me the power de Molotov, una canción precisa para un espacio como ese " la policía te está extorsionando, pero ellos viven....gente que vive en la pobreza, nadie hace nada porque a nadie le interesa", Daniel me dice, -Oiga usted es un bacán hasta le gusta la misma música que a mí.

Salimos del VIP, por la calle nos miran como bichos raros, una mujer le grita a la persona con quien voy al lado ¡Oiga no se tape la cara!, en el trayecto se ve mucha gente tirada en la calle durmiendo, otros preparando sus bichas, algunos recogiendo la basura del piso, muchas caras de desconfianza y miradas perdidas, son las cuatro de la mañana, música por todo lado.

Ingresamos a un espacio llamado "El billar" se escucha reguetón, jóvenes por cantidades, con pinta de raperos y lo triste muchas, pero muchas niñas con la ingenuidad en su cara, que me hicieron recordar el cuadro de la adolescencia de Munch, me contaba el gringo, que la mayoría de estas niñas llegan con sus novios, generalmente barristas, a consumir diferentes tipos de drogas, y gran parte de ellas terminan prostituídas por la adicción al bazuco. Es tremendo ver tantas niñas de 10, 12, 14 años allí, en una de las ollas más dramáticas de Bogotá, sus caras nos conmueven, mi compañera de al lado me dice que es algo muy fuerte y triste, algunas niñas la observan con admiración. No nos demoramos mucho en el billar por estar lleno, salimos de allí, unos de los vigilantes nos dicen que si andamos de mirones o qué, empiezan a requisar a unos cuantos del grupo, la cosa se pone tensa y decidimos mejor ir saliendo.

Por el camino vemos a dos niñas, una de aproximadamente 10 años acompañada al parecer de su hermana de 12 años, las dos con una cara angelical, tienen escarcha en su cara y una de ellas una florecita pintada en la mejilla, esta niña mira sonriente a mi compañera de al lado y le pregunta

- Hola, ¿cómo estás?

Ella responde - Hola, ¿cómo estás tú?

Los del grupo nos piden que nos apuremos y esta charla queda así.

Me quedo asombrado al darme cuenta que acabo de presenciar uno de los diálogos más fuertes que me ha tocado, pues quien estaba a mi lado en toda esta experiencia era una nueva amiga llamada Natalia Ponce de León.


Escrito por : Edgar Humberto Álvarez

Julian Alejandro Morales Umbacía